Cada vez quedan menos días para el esperado regreso de Simian Mobile Disco. Se cumplen un par de años y otro par de meses de su exitoso debut 'Attack Decay Sustain Release' (Wichita, 07) y los desmelenados de Manchester ya tienen a punto 'Temporary Pleasure'. Aunque la mayoría de los mortales tendremos que esperar hasta el 17 de agosto.
La fórmula new rave y disco rockero parecen seguir intactas. 'Audacity of Huge' con la participación de Chris Keating será el primer single extraído. El artista norteamericano es conocido por su manera de reinterpretar la forma de tocar la guitarra y cantar como un mirlo enloquecido por el punk-ska. No será esta la única sorpresa vocal del nuevo disco.
Leo en el periódico que este año el Sónar ha tenido casi siete mil visitantes menos. Curioso el dato ya que la sensación ayer noche a última hora, con Marcel Dettmann poniendo a hervir el SonarLab, era otra bien distinta. En una palabra, aquello estaba petado. Igual que el resto de escenarios. Había uno menos, cierto, pero aun así uno valora que el festival este año ha tomado impulso tras una edición, la del 2008, que despertó dudas sobre el mismo.
Un año más afrontamos la cuesta arriba que son los días de Sónar. Su incesante frenesí de escenarios (este año recortados tanto en Día como Noche), las legiones de guiris desorbitados por coger color langosta y música, mucha música, electrónica mayoritariamente. Aunque shows como los de Konono Nº1 del jueves o el de Omar Souleyman de hoy hagan pensar que nos encontramos en un sucedáneo del Womad.
En la jornada diurna destacó y de qué manera el japo Ryoichi Kurokawa con su sorprendente mundo paralelo de sonidos e imágenes. Mientras en la noche barrería un ciclón jamaicano llamado Grace Jones. Su puesta en escena hizo las delicias del respetable sin decadencias y con una sorpresa tras otra.
Animal Collective llegan esta noche al Sónar. Grupo clave de la primera década del siglo XXI y uno de los proyectos musicales más admirados de los últimos años, el colectivo de Baltimore ha dado un salto hacia un público más amplio con su último trabajo, "Merriweather Post Pavillion". Aquí tenéis su nuevo vídeo 'Summertime Clothes'.
Si hay una presencia rodeada de misterio dentro de este Sónar, esa es la de Fever Ray. No porque no la conozcamos (es Karin Dreijer Andersson, mitad de The Knife), sino por los claroscuros que muestra su hipnótico y homónimo álbum de debut. Desde hace semanas, uno de los preferidos en esta casa.
Sombras las que proyecta la música: un techno-pop gélido, lóbrego, sintético y cacofónico que se reviste de maneras minimalistas sin abandonar del todo la épica, pero haciendo hincapié en la melancolía y los sueños; y luces que proceden de unas letras donde lo mundano (del lavaplatos que hay que poner al insomnio provocado por su reciente maternidad) se da la mano con lo fantasioso (pesadillas oníricas y sueños sombríos).
No obstante, por encima sombras y luces se erige la voz de Fever Ray. Manipulada o no, entre lo arcano y lo cercano, ella es la verdadera protagonista de un disco al que cabe ponerle el adjetivo de gótico sin temor a ruborizarnos.
A James Pants le vimos en directo hace poco por aquí, y demostró una cosa: que tiene lo que el SonarVillage necesita para una tarde como la del sábado. Ni más, ni menos. ¿En qué consiste eso? Pues en altas dosis de groove, una banda tan freaky como competente (empezando por el bajista, hijo bastardo de Gimli) y un frontman, él mismo, capaz de meterse al público en el bolsillo con un movimiento de caderas. Que los tiene.
Ese día presentó las canciones de su primer álbum, 'Welcome' (Stones Throw, 08), y confirmó que junto a Mayer Hawthorne es el nuevo chico raro de una discográfica que está dando un giro de 180 grados en su línea estilística: del boom bap de la costa oeste a la revisitación de los sonidos negroides más psicodélicos por parte de un par de blancos con permiso de Madlib.
Sin embargo, en el caso de James Pants también encontraremos rastros de post-punk y new-wave entre volutas de soul, manejos de funk sintético y dejes electro. Un paquete sonoro que tiene la palabra fiesta tatuada en el lomo.
¿Boutade o destello de genialidad? Nosotros, por si alguien lo dudaba, nos posicionamos súper a favor de la presencia de Grace Jones en el Sónar: la reina de ébano de los 80, la diva de Studio 54, la que casi consigue cargarse a James Bond, ha regresado a la actualidad musical a sus sesenta añazos, y lo ha hecho de una manera más que digna.
'Hurricane' (PIAS/Wall of Sound, 08) ha supuesto su renacimiento musical después de dos décadas sin saber nada de ella a nivel discográfico. Una vuelta a la vida para la que Grace Jones ha requerido de la respiración asistida de Brian Eno, Tricky y Sly&Robbie. O lo que es lo mismo, demasiado cirujano sonoro junto como para que la operación no saliera bien.
El caso es que el final es mucho mejor de lo esperado: la jamaicana ha vuelto a poner en juego dosis de funk, pop, reggae y electrónica para lograr un marcador final en el que, por encima de todo, vuelve a destacar su profunda voz. Súmenle la oportunidad de poder ver sobre el escenario a un felino negro como el tizón de dos metros de alto, y tendrás todas las razones del mundo para llegar temprano a la Fira.
Se quiera dar por enterado o no, que parece que no, Joker es el hombre del momento. Y 'Digidesign', su debut en Hyperdub (vaya ojo el de su dueño, Kode9), el primer himno de la generación wonky. ¿He dicho wonky? Sí. Es que el Sónar se ha vuelto a apuntar un tanto, ya lo sabes.
Aunque en realidad lo de Joker bien podría ser un género en sí mismo si hacemos repaso de todos los ingredientes que ha ido espolvoreando por una discografía que pide a gritos un álbum, aunque sea un recopilatorio, pero que de momento se conforma con ir dejando pequeñas dosis, a través de sellos como Tectonic, Earwax o el suyo propio (Kapsize).
El hombre púrpura ha colaborado en algunos de ellos con otros adalides de esa nueva electrónica bizarra, caso de Rustie o Flying Lotus, dejando constancia de unas maneras barrocas y futuristas que enlazan el dubstep con la música de videojuego, la escena bleep o el hip hop ketamínico, sin haber cumplido los 20 y guardándose otros tantos ases en la manga.
La del Sónar con el país del sol naciente es una historia de amor que viene de largo. Sónar es un festival de música avanzada que, en ocasiones, suele compartir protagonismo con la imagen. Por tanto, la presencia de Ryoichi Kurokawa en esta edición del 2009 no solo era lógica sino hasta necesaria.
El de Osaka se define como un artista audiovisual. Sonido e imagen son para él partes de un mismo lenguaje: la una no cobra pleno sentido sin la otra. Y lo lleva demostrando a través de instalaciones sonoras, grabaciones de estudio -dos hasta el momento, 'Copynature' (Progressive Form, 03) y 'Read' (Daisyworld, 04), publicadas en CD y en DVD como es lógico- y actuaciones en vivo desde finales del siglo pasado.
En lo sonoro, Kurokawa gusta de juntar lo digital con las grabaciones de campo; en lo visual, el japonés tira tanto de imágenes grabadas como de gráficos en movimiento o animaciones. Y la del Sónar es una de esas raras ocasiones de poder contemplar sus evoluciones fuera de su hábitat natural (los museos y galerías de arte).
Mark Jones plays Wall of Sound (SonarVillage, 14:00)
Los noventa fueron, en buena medida, suyos. ¿De quién? De Wall of Sound, sello fundado hace ahora quince años por Mark Jones. El mismo que el viernes al mediodía ofrecerá a los presentes (tostándose al sol) una perspectiva estilística y temporal de lo que ha dado de sí el ya mítico sello durante todo este tiempo.
Y si la década pasada le perteneció fue gracias a artistas como Propellerheads, Dirty Beatniks o The Wise Guys, a sus ritmos más grandes que la vida o su downtempo humeante, a una electrónica que no quería entender de etiquetas ni predicar a los ya convertidos. Más tarde, Wall of Sound decidió ampliar su paleta de estilos, entrando a formar parte del mismo proyectos tan diferentes entre ellos como Mogwai, Röyksopp o Tiga, sin por ello bajar el baremo de calidad.
Una apertura ésta consolidada gracias a su reciente unión con PIAS y que ha tenido como resultado el sonado regreso de Grace Jones al estudio de grabación y, posteriormente, a los escenarios. Uno de ellos, el del mismamente.
Que sí, que sí. Que el Sónar ya no es lo que era y ha dejado de ser digno del desembolso que demanda. Paparruchas: lo es, lo sigue siendo, y este año todavía más. Porque lejos de las grandes estrellas (vale, Orbital lo son y Animal Collective van camino de ello), el festival recupera en este 2009 sus esencias. A saber: la exploración de nuevos sonidos, las líneas temáticas definidas y la atención a los nuevos valores.
El Sónar 2009 se contrae (pierde un escenario por la noche) al mismo tiempo que se expande (el domingo se estrena SónarKids), y nosotros allí estaremos para contártelo. Antes, os ofrecemos las que son nuestras recomendaciones del día: cuatro artistas por cada uno de los bloques en los que se divide el festival (una aguja dentro del pajar de su programación, lo sabemos) que por diferentes razones no deberías perderte.
Joe Crepúsculo (SonarComplex, 17:30horas)
Tras un año de siembra -debut, 'Escuela de Zebras' (Producciones Doradas, 08), y doble continuación, 'Supercrepus' (Producciones Doradas, 08), en lo que dura un embarazo-, en 2009 toca recoger la cosecha. Ahí está el primer puesto que RockDeLux le reservó entre los mejores discos nacionales o su presencia en los principales escenarios veraniegos para confirmarlo.
Uno de ellos es el Sónar, donde le tocará lidiar con una hora muy torera pero poco dada a los arrebatos techno-pop. Porque de eso se trata con Joe Crepúsculo: de pop electrónico de formas descacharradas y seductor aire amateur, surrealista e inteligente en lo lírico, que combina fácil digestión y poso duradero.
La presencia en este Sónar de Joe Crepúsculo (acompañado deLa Estrella de David y de Thelemáticos) ha hecho enarcar más de una ceja a mucho talibán de lo electrónico y confronta la idea esbozada en nuestra introducción acerca de un regreso del festival a sus orígenes fundacionales. Sin embargo, su concierto entronca perfectamente con todas esas irregularidades sonoras (desde Sunn O))) a, por ejemplo, Fangoria) que han ido tachonando el evento catalán a lo largo de los años.
De todos es sabido que Barcelona en sus días de Sónar se convierte en una auténtica olla en ebullición. Levantas una china del suelo y te topas con un fiestón. Exactamente eso es lo que nos espera el jueves 18 de junio en el Nitsa Club.
El cartel no puede ser mejor: Robert Hood, James Ruskin, Ben Klock y Detroit Grand Pubahs. Uno de los causantes de este repertorio de artistazos no es otro que el mono que está empezando a revolucionar las nuevas maneras del internauta para pillarse música. Física o digital, verdad o verdad: Phonomonkey.
Bomba de relojería escondida en la sombra del éxito de otros. Un equipo con una cualidad innata para someter al hip hop a innovadoras torturas. Entre ellos Chuck D, Eric Sadler o Gary G-Wiz. Pero será uno de los hermanos Shocklee quien nos sorprenda redescubriendo ese hip hop oscuro que calza asociado a los sonidos dubstep de nueva hornada.
DJ set que calcinará el escenario Sonar Dôme del próximo viernes de Sónar. Manejando ese código de lenguaje hip hop tan peculiar y que ya ha logrado levantar a formaciones como Public Enemy, Run DMC o True Mathematics.
Aunque unos ojos ligeramente rasgados -herencia genética de sus abuelos- te pueden llevar a pensar en el lejano oriente, Onra llega desde el corazón del hexágono francés. En el salón de su pequeño apartamento parisino es donde este joven francés de ascendencia vietnamita se dedica a cortar beats casi siempre crujientes y calmosos que tienen tanto que ver con el virtuosismo sampleador del Detroit de J Dilla como con aquella ciencia musical abstracta que sellos como Mo' Wax y artistas como Dj Krush hicieron materia de referencia obligada durante la década pasada.
Quizás aún no te habías percatado pero tu mamá se lo monta de miedo en la cocina a la hora de preparar un buen puchero. Culpa de este sarao se la podrías echar a su nueva adición: el Achilifunk.
El resurgir de la rumba retratada por uno de los payos con más duende visionario de nuestro panorama electrónico "aflamencao", Txarly Brown, o bueno, Carles Closa que es como su madre lo llama para zamparse ese puchero hecho con tanto cariño.
Almudena Zazo La "Audrey" de la música indie. Sus misteriosas gafas nos harán desayunar los diamantes escondidos de la música independiente
Zigor Cavero Azote de beats y explorador de rimas cuando no está en el parque litrona en mano con los colegas o sudando el esqueleto en un oscuro club.
María Lopez Desde Londres, todas las noticias, nuevas bandas y tendencias sólo para ti. Once you pop/rock yo can’t stop!