
Tresor, como el Barça, es mes que un club. Sobre todo desde que en abril del 2005 les cerraran el chiringuito situado en Leipziger Strasse con el fin de, menuda sorpresa, construir un edificio de oficinas. Porque, aunque ha encontrado una nueva ubicación en Köpenickerstrasse (en pleno centro de Berlín), ya nada volverá a ser lo mismo.
Durante sus catorce años de mítica existencia, el viejo Tresor no sólo fue un punto de peregrinación para miles de techno-headz en toda Europa y parte del extranjero. El club también ejerció de puente, de vaso comunicante, entre el techno realizado a ambos lados del Atlántico. Digamos que era el check point charlie entre Detroit y Berlín.






















