Bob Marley es a la música en su país lo que la punta es al iceberg. Pero sería injusto clasificarle como mero icono que consiguió exportar de forma muy rentable los ritmos de Jamaica en el mundo entero. En canciones como esta 'No Woman, No Cry', la voz de Marley supo plasmar como ninguna el sonido del lamento de los barrios bajos de su ciudad, Kingston.
La semana pasada nos dejaba Vincent Ford, compositor de su letra desgarrada y paradójicamente optimista. Trabajaba en un comedor popular en el gueto de Trenchtown y tenía 68 años.




















