Los grandes modistos de la pasarela -que, raros pueden ser, pero de tontos ni un pelo-, han descubierto todo un filón en el mundo de la música. ¿Qué sería de los desfiles o perfomances de sus colecciones sin ruidote de fondo? Interesantes simbiosis temporales que ponen los pelos de punta como Luis Vuitton vs. Daft Punk, John Galliano vs. Thomas Dolby y ese chaquetón largo estilo gestapo que se curró todo un tour en 1985. Palma de oro a la curiosité con las incursiones de algunos modistos archifamosos en la farándula musical. Jean Paul Gaultier y Vivienne Westwood en cabeza.
El extravagante diseñador francés no sólo no quedó satisfecho produciendo los trapos de Madonna en 1990, sino que se tiró a la piscina de cabeza con temas como 'How to Do That' (Fontana, 89). El clip dejaba bien claro que quien lo firmaba era algo más que un sencillo costurero. Caso singular el de Malcom Mclaren, quien seducido por su compañera Vivienne Westwood, se dedicó a diseñar y comercializar moda. Aparcando clásicos del breakdance como 'Buffalo Gals' para adoptar nuevos títulos de claro tufillo fashion como 'Deep in Vogue' o ese hit glamouroso a la vez que exótico titulado 'Waltz Darling'.
Nuestro último besito en la frente de toda una musa, no se nos enfade, Grace Jones. Quien además de plantar joyas como 'Slave to the Rhythmn' (Manhattan/Island, 85), se pateó a paso de pantera mil y una gala de moda. Como modelo, cantante o sombra desgarbada.




















