
Bass Clef (Viernes día)Y su parafernalia instrumental: un cencerro, un silbato como el que regalan a los niños en los cumpleaños y un trombón que, más que soplar, sampleaba.
Todo ello acompañado de un portátil del que salían ritmos half-step paquidérmicos entre ecos carnavalescos, llamadas al dancehall y el dub, e incluso guiños ska, para darle al conjunto un toque bufonesco que terminó contagiando a los presentes una tonta sensación de alegría y bienestar. Buen rollo.
También de día:
Dorian Concept se mostró maquiavélico a los teclados a cuenta de un hip hop antiortodoxo que bebe de la IDM, el dubstep o el techno, y que suena a funk sintético y descacharrante (habrá que seguirle el rastro);
Mike Slott puso en liza parecidos elementos para obtener sin embargo un resultado más rebosante; y
Ryoichi Kurokawa fue de los pocos que, en sentido estricto, cumplió con lo de música avanzada.
Omar Souleyman tuvo tantos detractores (lo suyo no deja de ser música para bodas y bautizos) como acólitos a su causa (por exótica);
Bomb Squad puso el nombre y se dejó la técnica en casa, pinchando CDs de reggae ramplón hasta que le dio por hurgar en el portátil y extraer similares cadencias pero de tono más electrónico; así como lo de
La Roux fue un chasco electro-chatarrero (parecido al de Joe Crepúsculo un día antes).