A falta de amor, es África la que está en el aire. Basta con echar un vistazo a la portada de la Rockdelux de este mes para comprobar cómo todavía calientan los rescoldos de una hoguera (la mediática) que, muy probablemente, encendió Damon Albarn con su 'Mali Music' (Honest Jons, 02). No es que antes no se grabara música al otro lado del Estrecho, o que no hubiera interés por ella a este otro. Siempre ha habido quien ha sabido fajarse de sus hábitos culturales para buscar fuera lo que no obtiene dentro. Pero la implicación directa del Blur le dio una nueva dimensión (mayor) que le permitió hacerse un hueco en nuevos canales (portada en el NME) hasta entonces vedados. Y de tales lodos, estos polvos: Vampire Weekend, Buraka Som Sistema, El Guincho... allá donde mires, la impronta africana se deja notar.
Como con cualquier tendencia, hay quien prefiere quedarse en la superficie y rescatar la vieja colección de vinilos de Peter Gabriel de su padre, y quien opta por adentrarse en territorios desconocidos y, en muchas ocasiones, apasionantes. El sello de Seattle Sublime Frequencies, dirigido por Alan Bishop (bajista de Sun City Girls y hermano de Sir Richard), es de los que eligió la píldora azul.




















