Que la americana actual bendiga a Jason Molina, porque pocos artistas se han visto tan implicados en tantos proyectos interesantes del género. El de Songs: Ohia no se conformaba con su proyecto en solitario, ese al que acompañaron innumerables músicos de talento y cuyo único nexo en común en todos sus discos era el propio Molina, y en 2003 lo reconvirtió en Magnolia Electric Co. y dejó su lado más personal para los conciertos, colaboraciones o discos -el último fue 'Let Me Go, Let Me Go, Let Me Go' (Secretly Canadian, 06)- que firma bajo su propio nombre.




















