El Sónar lleva desde hace años ampliando su campo de batalla más allá de sus fronteras naturales. Así, ciudades como Buenos Aires, Londres o Tokio han sido lugares donde el festival catalán ha clavado una de sus picas a través de versiones reducidas o mediante representaciones del mismo. Pero siempre fuera de la piel de toro y en fechas distintas a las del festival en sí. Hasta ahora.
Era un rumor a voces y probablemente, también, una cuestión de tiempo. Desde hace semanas, en los mentideros electrónicos de la capital venía comentándose la posibilidad de sufrir una invasión (musical) por parte de las huestes del Sónar. Finalmente, alabados sean los cielos, dicho extremo ha sido confirmado: la incursión ya tiene día y hora, HyperSounds está a punto de caer sobre nosotros.
Con una foto de La Roux presidiendo el artículo, el New Musical Express publica un artículo con una selección de los 50 artistas que a su juicio han sido mas innovadores en este 2009. Bueno, no sólo artistas, pues también incluyen redes como Twitter, cooperativas como Bandstocks.com o Blocks Recording Club, medios online como Popjustice o VBS:TV e incluso al Sónar. En cuanto a los artistas más destacados, los primeros puestos están copados por nombres obvios o sobrevalorados. ¿Y tú, qué piensas?
Sin sonar a punk, esta banda ha llevado a sus últimas consecuencias aquel viejo lema del "haz lo que quieras, como puedas". Hace un cuarto de siglo, el fundador del colectivo, Mingiedi, revolucionó el likembé, instrumento tradicional del sureste africano que algunos llaman de forma muy gráfica "piano de pulgares", electrificando su sonido con imanes reciclados de coches viejos. Si quieres saber porqué su espectáculo de ritmo y baile ha sido uno de los platos fuertes de la última edición del Sónar, no te los pierdas en acción. La canción del video de más abajo está extraída de 'Congotronics' (Crammed, 05).
Creo que a casi todos nos ha pillado de sopetón. En un tiempo record se ha preparado el contrapunto a la plantada de Bread & Butter. Bajo el nombre de The Brandery 'Post Fashion Circus' (esto segundo no se acaba de pillar) se da el primer paso para seguir apostando por la moda, música y nuevas tendencias bajo el particular lema "Made In Barcelona".
Casualmente lo hace en una semana plagada de eventos. También es cierto que nuestra ciudad habitualmente sufre de insomnio. A pocos días después de conciertos como los de U2 y Pet Shop Boys. Además de la noche en blanco del pasado sábado en Montjuic con revolución rock incluida. Y lo que aún está por llegar. La semana aún no ha terminado.
Después de semanas intensas, noticias sónicas y faranduleo de artistas implicados en la pasada edición de Sónar, nos disponemos a pasar página. Una interesante manera de hacerlo es sacando a flote un rico anecdotario.
Posiblemente conozcáis la más sonada de todas. No fue otra que la marimorena y el desconcierto en la actuación (finalmente abortada) de los canadienses Crystal Castles. Se lió parda. De milagro no sale más de uno de los presentes con un bombo de batería en la mollera.
Finiquitado el festival, malamente recuperados los cuerpos y las mentes después de tres días y dos noches de aquelarre electrónico (en esencia, que después siempre hay desviaciones de la norma), toca hacer balance de lo que ha dado de sí la última edición del Sónar.
A título estadístico, decir que el Sónar ha logrado este año reunir a casi 75.000 personas. Menos que el año pasado, sí; pero cifra para nada despreciable en una coyuntura de vacas flacas y recorte generalizado de presupuestos; y número más que suficiente como para, dada la reducción de espacios tanto de día como de noche, volver a sentir la presión de la marabunta con ganas de fiesta.
A nivel musical, que es lo que nos interesa, el Sónar ha certificado este año, grosso modo, la defunción del minimaleo como lenguaje imperante en clublandia y la ascensión a los cielos electrónicos de la bass music. El perfil del triunfador en este Sónar ha sido el del joven (jovencísimo) hacedor de beats que, a partir de códigos como el hip hop o el rave continuum, se sale por peteneras con un sonido ajado, reverberante, multicultural y calmoso pero de múltiples acentos (wonky, dub, étnico, futurista, psicodélico...).
En el aspecto crítico, reseñar que el Sónar sigue faltando en muchas ocasiones (la pela es la pela) a su propio subtexto: se sigue echando en falta un mayor número de propuestas arriesgadas, rompedoras, que hagan bueno aquello de "música avanzada". Como dice un ilustre de la casa: "menos colorido gay pop y folk etno".
Pasamos ahora a destacar los que han sido, a nuestro juicio, los mejores momentos del Sónar 2009:
Cada vez quedan menos días para el esperado regreso de Simian Mobile Disco. Se cumplen un par de años y otro par de meses de su exitoso debut 'Attack Decay Sustain Release' (Wichita, 07) y los desmelenados de Manchester ya tienen a punto 'Temporary Pleasure'. Aunque la mayoría de los mortales tendremos que esperar hasta el 17 de agosto.
La fórmula new rave y disco rockero parecen seguir intactas. 'Audacity of Huge' con la participación de Chris Keating será el primer single extraído. El artista norteamericano es conocido por su manera de reinterpretar la forma de tocar la guitarra y cantar como un mirlo enloquecido por el punk-ska. No será esta la única sorpresa vocal del nuevo disco.
Leo en el periódico que este año el Sónar ha tenido casi siete mil visitantes menos. Curioso el dato ya que la sensación ayer noche a última hora, con Marcel Dettmann poniendo a hervir el SonarLab, era otra bien distinta. En una palabra, aquello estaba petado. Igual que el resto de escenarios. Había uno menos, cierto, pero aun así uno valora que el festival este año ha tomado impulso tras una edición, la del 2008, que despertó dudas sobre el mismo.
Un año más afrontamos la cuesta arriba que son los días de Sónar. Su incesante frenesí de escenarios (este año recortados tanto en Día como Noche), las legiones de guiris desorbitados por coger color langosta y música, mucha música, electrónica mayoritariamente. Aunque shows como los de Konono Nº1 del jueves o el de Omar Souleyman de hoy hagan pensar que nos encontramos en un sucedáneo del Womad.
En la jornada diurna destacó y de qué manera el japo Ryoichi Kurokawa con su sorprendente mundo paralelo de sonidos e imágenes. Mientras en la noche barrería un ciclón jamaicano llamado Grace Jones. Su puesta en escena hizo las delicias del respetable sin decadencias y con una sorpresa tras otra.
Animal Collective llegan esta noche al Sónar. Grupo clave de la primera década del siglo XXI y uno de los proyectos musicales más admirados de los últimos años, el colectivo de Baltimore ha dado un salto hacia un público más amplio con su último trabajo, "Merriweather Post Pavillion". Aquí tenéis su nuevo vídeo 'Summertime Clothes'.
Si hay una presencia rodeada de misterio dentro de este Sónar, esa es la de Fever Ray. No porque no la conozcamos (es Karin Dreijer Andersson, mitad de The Knife), sino por los claroscuros que muestra su hipnótico y homónimo álbum de debut. Desde hace semanas, uno de los preferidos en esta casa.
Sombras las que proyecta la música: un techno-pop gélido, lóbrego, sintético y cacofónico que se reviste de maneras minimalistas sin abandonar del todo la épica, pero haciendo hincapié en la melancolía y los sueños; y luces que proceden de unas letras donde lo mundano (del lavaplatos que hay que poner al insomnio provocado por su reciente maternidad) se da la mano con lo fantasioso (pesadillas oníricas y sueños sombríos).
No obstante, por encima sombras y luces se erige la voz de Fever Ray. Manipulada o no, entre lo arcano y lo cercano, ella es la verdadera protagonista de un disco al que cabe ponerle el adjetivo de gótico sin temor a ruborizarnos.
A James Pants le vimos en directo hace poco por aquí, y demostró una cosa: que tiene lo que el SonarVillage necesita para una tarde como la del sábado. Ni más, ni menos. ¿En qué consiste eso? Pues en altas dosis de groove, una banda tan freaky como competente (empezando por el bajista, hijo bastardo de Gimli) y un frontman, él mismo, capaz de meterse al público en el bolsillo con un movimiento de caderas. Que los tiene.
Ese día presentó las canciones de su primer álbum, 'Welcome' (Stones Throw, 08), y confirmó que junto a Mayer Hawthorne es el nuevo chico raro de una discográfica que está dando un giro de 180 grados en su línea estilística: del boom bap de la costa oeste a la revisitación de los sonidos negroides más psicodélicos por parte de un par de blancos con permiso de Madlib.
Sin embargo, en el caso de James Pants también encontraremos rastros de post-punk y new-wave entre volutas de soul, manejos de funk sintético y dejes electro. Un paquete sonoro que tiene la palabra fiesta tatuada en el lomo.
¿Boutade o destello de genialidad? Nosotros, por si alguien lo dudaba, nos posicionamos súper a favor de la presencia de Grace Jones en el Sónar: la reina de ébano de los 80, la diva de Studio 54, la que casi consigue cargarse a James Bond, ha regresado a la actualidad musical a sus sesenta añazos, y lo ha hecho de una manera más que digna.
'Hurricane' (PIAS/Wall of Sound, 08) ha supuesto su renacimiento musical después de dos décadas sin saber nada de ella a nivel discográfico. Una vuelta a la vida para la que Grace Jones ha requerido de la respiración asistida de Brian Eno, Tricky y Sly&Robbie. O lo que es lo mismo, demasiado cirujano sonoro junto como para que la operación no saliera bien.
El caso es que el final es mucho mejor de lo esperado: la jamaicana ha vuelto a poner en juego dosis de funk, pop, reggae y electrónica para lograr un marcador final en el que, por encima de todo, vuelve a destacar su profunda voz. Súmenle la oportunidad de poder ver sobre el escenario a un felino negro como el tizón de dos metros de alto, y tendrás todas las razones del mundo para llegar temprano a la Fira.
Se quiera dar por enterado o no, que parece que no, Joker es el hombre del momento. Y 'Digidesign', su debut en Hyperdub (vaya ojo el de su dueño, Kode9), el primer himno de la generación wonky. ¿He dicho wonky? Sí. Es que el Sónar se ha vuelto a apuntar un tanto, ya lo sabes.
Aunque en realidad lo de Joker bien podría ser un género en sí mismo si hacemos repaso de todos los ingredientes que ha ido espolvoreando por una discografía que pide a gritos un álbum, aunque sea un recopilatorio, pero que de momento se conforma con ir dejando pequeñas dosis, a través de sellos como Tectonic, Earwax o el suyo propio (Kapsize).
El hombre púrpura ha colaborado en algunos de ellos con otros adalides de esa nueva electrónica bizarra, caso de Rustie o Flying Lotus, dejando constancia de unas maneras barrocas y futuristas que enlazan el dubstep con la música de videojuego, la escena bleep o el hip hop ketamínico, sin haber cumplido los 20 y guardándose otros tantos ases en la manga.
Almudena Zazo La "Audrey" de la música indie. Sus misteriosas gafas nos harán desayunar los diamantes escondidos de la música independiente
Zigor Cavero Azote de beats y explorador de rimas cuando no está en el parque litrona en mano con los colegas o sudando el esqueleto en un oscuro club.
María Lopez Desde Londres, todas las noticias, nuevas bandas y tendencias sólo para ti. Once you pop/rock yo can’t stop!