La frenética actividad de Mark Lanegan y su constante buen gusto a la hora de escoger colaboradores, casi nos ha hecho olvidar a una banda que fue su escuela: Screaming Trees. Con una majestuosa discografía en su haber y algunas de las mejores composiciones de la pasada década como credencial, la banda de Seattle nunca obtuvo el reconocimiento que merecía.
Los hermanos Conner y Mark Pickerel acompañaban a un Lanegan de pelo largo y maneras morrisonianas. La banda sonaba potente en sus primeros discos, como un cruce entre The Stooges y The Doors.




La curiosa mezcla de los sonidos de 
















