Después de semanas intensas, noticias sónicas y faranduleo de artistas implicados en la pasada edición de Sónar, nos disponemos a pasar página. Una interesante manera de hacerlo es sacando a flote un rico anecdotario.Posiblemente conozcáis la más sonada de todas. No fue otra que la marimorena y el desconcierto en la actuación (finalmente abortada) de los canadienses Crystal Castles. Se lió parda. De milagro no sale más de uno de los presentes con un bombo de batería en la mollera.



Hemos de reconocer que, a estas alturas, una nueva sesión de
A lo grande. Por todo lo alto. Así de clara se presenta la celebración del 8º aniversario de una de las salas más poderosas de Barcelona:
Que levante la mano aquel que no recuerde esta
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