
Que
el techno-dub está de moda en
clublandia es algo que ya muy pocos dudan: los sonidos sagrados, grabados durante la década pasada por apóstoles como
Basic Channel o Maurizio, están siendo rescatados por una serie de productores que tratan de
esquivar el sopor que el estancamiento y la repetición de esquemas dentro de la tendencia minimal está provocando en las pistas de baile del planeta.
Entre dichos artistas, destaca por encima de todos
Echospace (a quienes hace poco tuvimos por Madrid). Y, t
ras su estela, están surgiendo toda una serie de jóvenes magos de lo analógico (nostalgia por
Detroit), lo profundo (herencia del dub jamaicano) y lo gélido (esos paisajes sonoros sacados de la tundra) dentro de un contexto techno.