Aunque no vayamos a dedicar renglones a la música creada a finales del siglo XVIII, si es cierto que nuestros hombres refinados y elegantes surgieron entonces. Originalidad y finura que usan como bandera poetas preciosistas de la electrónica como Daedelus. Diferente juego dan otros más veteranos como Louie Austen. Este incomparable e incombustible cantante ha sabido rodearse de relevantes productores como Phonique o Señor Coconut para pasear su genuino trajeado marsellés.Más cerquita de nuestro barrio tenemos a unos arrogantes naturales: Sidonie. Igual cuidan su atuendo que lo descuidan. El caso es que siempre acaban brillando con esa peculiar visión de pop psicodélico y electrónica ajustada. Ser dandy significa tener un alter ego moderno lleno de expresión.
Árbitros de esta elegancia (demasiado relativa a veces) son sin duda el recatado Bryan Ferry o el impar duque blanco señor del glam rock David Bowie, mucho más provocativo, según la época a la que se arrime. Más actuales, bailongos, pero también bastante camaleónicos dentro del traje aristocrático son Hell y Tiga. Este último cumple además con todas las papeletas del metrosexual.
Y no te olvides, si quieres seguir a tu artista vistiendo como un verdadero dandy, no olvides que deberás rascarte el bolsillo.



Se cumple una década:
Al house muchos le dieron por muerto antes de tiempo. Bien es cierto que, por aquel entonces (echemos la vista a finales del siglo pasado), la cosa en general tenía muy mala pinta: mucho tribalismo mal asumido, mucho tacón alto, mucha conga y demasiadas noches en Ibiza.
Rebosante de sonidos minimaleros de ultratumba retumba quetumba nos llega el nuevo álbum en solitario de 
















