Lo que deberían haber sido tres maxis independientes, el jefe de Perlon (Zip) lo unió para darnos uno de los mejores discos (más allá de la electrónica) de lo que llevamos de año y serio aspirante a hacerse con el mismísimo cetro al finalizar su curso. Shackleton se muda a Berlín y un sello alemán poco interesado en el dubstep le publica su primer largo. El tipo, a cambio, les regala un trabajo que explora en lo desconocido y regresa triunfante después de abrir nuevas vías por las que transitará la música del siglo XXI y radiografiar con precisión el sentir de este turbio final de década. Ese es el resumen de una historia (sonora y emocional) fascinante: 'Three EPs' (Perlon, 09).




Ya lo decía Bowie: bailemos. Y así como hijo de puta hay que decirlo más (y esto no lo dice ni él ni yo, lo dice La Hora Chanante), también hay que bailar más. A eso nos invita precisamente la segunda edición del 

















