
Puede que, según el color del cristal con que se mire, el Sónar haya perdido parte de su halo místico, de su condición de intocable. Sólo hay que pasearse por ahí fuera -entiéndase allende nuestras fronteras- para saber que el Festival de Música Avanzada y Arte Multimedia de Barcelona sigue siendo uno de los mejores festivales electrónicos del Globo, pero visto lo visto ayer, uno diría que a la gente de Advance Music parece costarle cada vez más encontrar argumentos frescos y de peso que se muestren capaces de mantener su marca a la cabeza -y con varios cuerpos de distancia- de la lista de eventos afines -piensa en el montrealés Mutek, o en el berlinés ClubTransmediale- que se celebran en el mundo.






















