
Bass Clef (Viernes día)
Y su parafernalia instrumental: un cencerro, un silbato como el que regalan a los niños en los cumpleaños y un trombón que, más que soplar, sampleaba. Todo ello acompañado de un portátil del que salían ritmos half-step paquidérmicos entre ecos carnavalescos, llamadas al dancehall y el dub, e incluso guiños ska, para darle al conjunto un toque bufonesco que terminó contagiando a los presentes una tonta sensación de alegría y bienestar. Buen rollo.
También de día: Dorian Concept se mostró maquiavélico a los teclados a cuenta de un hip hop antiortodoxo que bebe de la IDM, el dubstep o el techno, y que suena a funk sintético y descacharrante (habrá que seguirle el rastro); Mike Slott puso en liza parecidos elementos para obtener sin embargo un resultado más rebosante; y Ryoichi Kurokawa fue de los pocos que, en sentido estricto, cumplió con lo de música avanzada.
Omar Souleyman tuvo tantos detractores (lo suyo no deja de ser música para bodas y bautizos) como acólitos a su causa (por exótica); Bomb Squad puso el nombre y se dejó la técnica en casa, pinchando CDs de reggae ramplón hasta que le dio por hurgar en el portátil y extraer similares cadencias pero de tono más electrónico; así como lo de La Roux fue un chasco electro-chatarrero (parecido al de Joe Crepúsculo un día antes).



Un año más afrontamos la cuesta arriba que son los días de
A falta de amor, es África la que está en el aire. Basta con echar un vistazo a la portada de la Rockdelux de este mes para comprobar cómo todavía calientan los rescoldos de una hoguera (la mediática) que, muy probablemente, encendió Damon Albarn con su 'Mali Music' (Honest Jons, 02).
• Tras las confirmaciones de (aguanta la respiración) Common, Q-Bert, Dizzee Rascal y Congo Naty, el 














