Un año más afrontamos la cuesta arriba que son los días de Sónar. Su incesante frenesí de escenarios (este año recortados tanto en Día como Noche), las legiones de guiris desorbitados por coger color langosta y música, mucha música, electrónica mayoritariamente. Aunque shows como los de Konono Nº1 del jueves o el de Omar Souleyman de hoy hagan pensar que nos encontramos en un sucedáneo del Womad.En la jornada diurna destacó y de qué manera el japo Ryoichi Kurokawa con su sorprendente mundo paralelo de sonidos e imágenes. Mientras en la noche barrería un ciclón jamaicano llamado Grace Jones. Su puesta en escena hizo las delicias del respetable sin decadencias y con una sorpresa tras otra.




















