Vamos a ver. ¿Apreciarías de la misma forma un Ford Mustang del 68 que un mini coche coreano que lo único que hace es chupar gasofa? Lo mismo con esto. ¿Tiene el mismo valor toda esa estantería llena de vinilos que las canciones en mp3 que muchas veces no tienen ni título y están comprimidas en dudosa calidad?Un servidor piensa que no. Llámame loco, romántico o dinosaurio. Pocos querrán discutir que la calidad de sonido y el cariño con el que se trataban los vinilos era una muestra exquisita de amor por la música. Ahora es más cómoda si, no te daña tanto la espalda ya, pero es un pitorreo. Si estás chalao como yo y te preparas para unos días en Barcelona, te vamos a contar un secreto: aún existen tiendas donde comprarlo.



En tiempos difíciles ideas creativas son siempre grandes ideas.
















