Negro que te quiero negro. Rompiendo el tópico de Manzanita y su verde, el color negro ha tintado y seguirá por siempre tiñendo de negro a infinitas formaciones. Especialmente las que desarrollan carrera entorno al rock, sonidos industriales y, cómo no, los sonidos góticos. No tiene por qué haberse muerto alguien, simplemente es que las ropas sombrías sientan muy bien y dan mucho juego. The Smashing Pumpkins, The Cure o The Horrors - conjunto más que interesante que mezcla goth, punk y electro-, son tres ejemplos "claros" de este idilio con lo atezado.
Curioso es el caso del trío Blue Man Group. Además de crear una música instrumental hilarante, en directo solían aparecer ataviados de negro simplón pero con manos y caras pintadas de azul. No menos interesante es la artista multidisciplinar Hypnotique, reconocida por usar como fuente emocional el mítico theremin junto a otros instrumentos alternativos pero electrónicos.
Como ella, envueltos en parsimonia lóbrega, hacemos un guiño irremediable a los suecos Kent, Lacrimosa, NIN, Rammnstein o a los venerados Depeche Mode, quienes han sabido sacarle el mejor partido al negro, acompañándolo con una inmejorable gala de pop electrónico compungido pero poderoso.




















