Sinceramente, no se me ocurre mejor manera de pasar la tarde-noche de los domingos veraniegos en Madrid: en pleno centro de la capital, elevado por encima de los humos de los coches (y de algunas personas) y con la brisa (más bien viciada) acariciándote la cara. O sea, haciendo caso a la programación de La Terraza Suena. La Terraza Suena, nombre de este ciclo que tiene lugar los domingos de los meses de julio y agosto en la última planta de La Casa Encendida, va a por su cuarto año consecutivo. Un tiempo éste en el que ha visto ampliados sus formatos (además de sesiones, ahora también se programan conciertos) y estilos representados (de la electrónica pura y dura se ha pasado, sin dejarla de lado, a apoyar el peso sobre el folk), manteniendo el gran atractivo de su ubicación.



Llega el verano e, invariablemente, la ciudad se convierte en un páramo cultural. Los que se quedan se las ven y se las desean para encontrar con qué dar una alegría a sus orejas. Menos mal que tenemos a 














