El punk no fue sólo la música de las crestas, los imperdibles y las chaquetas de cuero. Más bien, el sonido de jóvenes proletarios que tenían algo que decir y que necesitaban hacerlo con urgencia. Aunque las guitarras estuvieran rotas, desafinadas y, de todas formas, nadie supiera cómo tocarlas. Caso que no fue, de todas formas, el de La Banda Trapera del Río. El primer disco de mismo nombre que la banda catalana, considerado semilla de aquel género en nuestro país, celebra su 30 cumpleaños.




















