
Es lo que tiene hacer obras maestras a pares: que a la larga acaban pesando un mundo, para bien y para mal... Que se lo digan a Geoff Barrow, que necesitó de toda una década para amasar la confianza necesaria para atreverse a poner en la calle su "chinese democracy" particular, ese 'Third' (Mercury/Island, 08) que tanto se hizo de rogar para al final acabar brillando (casi) al mismo nivel que sus predecesores. ¿Habrá que esperar otra década para catar las nuevas creaciones de Portishead? Puede, aunque esta vez Barrow parece dispuesto a disfrutar del entretanto; entre amigos, a su aire y sin presiones.




















