Como si de un trabalenguas se tratase, Dananananaykroyd no pasan desapercibidos en primer lugar por su nombre, claro, y segundo porque tienen un descaro producto de su juventud que ya querrían muchos.Sus pocas vistas para el marketing (no nos vamos a cansar de decirlo, ¡tiene narices llamarse así!) las suplen con creces con una frescura indiscutible y un pop peleón y pegadizo a partes iguales en el que especialmente destaca el uso de dos baterías. Puede que no lleguen a sobresalir entre cualquier otro grupo de vecinos escoceses, pero se agradece la innovación.




















