
Ben Frost (Sábado día)
Guitarra en mano y cabreado con el mundo (aunque luego demostrara ser un tipo de lo más cabal), Ben Frost da miedo. Su música, por momentos, todavía más. Si a eso le añadimos un contexto como el dado por el SonarComplex, imagínense la sensación. A la guitarra la maltrató física y sónicamente. A nosotros, por momentos, nos masajeó con notas de piano, silencios y atmósferas glaciales; pero, por norma, sacudió cerebros y cajas torácicas a base de catárticas ráfagas de ruido metalizado y digitalizado en forma de drones. Dos orejas y rabo.
Byetone (Sábado día)
De órdago: se cascó nada 'Plastic Star' nada más comenzar y a partir de entonces no dejó títere con cabeza gracias a un techno maximalista y glitchoso, fiero e industrialoide, haciendo del ruido materia prima para el baile, eminentemente rítmico pero sobre todo apabullante. Con el apoyo además de unas visuales tan simples como impactantes, al personal presente (Hawtin, mirada atenta, entre ellos) rendirse y pasar la mano.
Poco antes, SND llegaron a aburrir a base de ritmos que levantaron bostezos mientras que Alva Noto se mostró más experimental que su compañero, pero arrimando asimismo ascuas al baile, mostrando posibles vías de escape para una escena minimalista (y bailonga) en horas bajas. Antes, a la hora de la siesta, Cardopusher no nos logró sacar del sopor con su dubstep apagado y sin fuerza.






Sería cuestión ponerse cabezón y llevarle la contraria a medio mundo ya que, vox populi, el 
'Death of a Typegrapher' - 
















