Han debido ser las cosas del destino pero me ha tocado escuchar este EP (el primero de los tres que caerán) de DJ Food en pleno almuerzo. Son cinco las canciones que aderezan mis orejas. Hoy suplen el manido telediario lleno de crisis vacacional, bombas lapa o el sobado "Floren Team" del Madrid. Cinco churumbeles que son igual de extraños que la ensalada que me he preparado. Curioso ajuste de psicodelia rítmica, pop electrónico bizarro y estructuras que no creen en el descanso. Difícil de pinchar con el tenedor, sin embargo el disco se digiere a las mil maravillas.



Vamos a ver. ¿Apreciarías de la misma forma un Ford Mustang del 68 que un mini coche coreano que lo único que hace es chupar gasofa? Lo mismo con esto. ¿Tiene el mismo valor toda esa estantería llena de vinilos que las canciones en mp3 que muchas veces no tienen ni título y están comprimidas en dudosa calidad?
















