
A la hora de hacer colisionar tradición y vanguardia dentro de un entorno musical, como en muchas otras cosas, Sudamérica nos lleva ventaja. Y es que la del otro lado del charco puede ser una escena todavía en pañales, pero contando con menos medios nos da sopas con honda en lo que a atrevimiento y descontextualización de su acervo sonoro se refiere. ¿O es que a alguien se le ha ocurrido por aquí mezclar cante jondo y bajos gordos? Pues eso.





Una mujer de increíble fuerza sobre el escenario, exótica belleza y un rango vocal que abarcaba más de cuatro octavas, cuando tres ya es algo prodigioso, jamás hubiese podido pasar desapercibida.
Con influencias como
De vez en cuando aparecen bandas que son difíciles de olvidar. 

















