Como el monje copista en monasterio dominico, Acqua Toffana también se lo han sabido tomar con calma. Juntos desde comienzos de siglo, en el 2007 sacaron una mixtape de presentación engarzada por su DJ Tony Karate. Un año después regresan con 'El Veneno' (Ziontifik/Zona Bruta, 09), una obra cruda como el invierno y dura como el pedernal que depura y remarca la personalidad de un cuarteto (a lo vieja escuela: dos MCs, productor y DJ) con muchas alegrías que ofrecer todavía. Esta es tan solo la primera.Además de pacientes, Acqua Toffana parecen tener las ideas muy claras. Y esa seguridad en sí mismos ayuda a mitigar el efecto sorpresa provocado por la madurez mostrada en el que es su álbum de debut. Un disco este 'El Veneno' que no se anda por las ramas (los referentes quedan claros desde el primer beat), hace de la sencillez una de sus grandes virtudes (culpable Dano, encargado de todas las instrumentales) y de la honestidad su razón de ser (Elio Y Kael al micro). Y lo hace sin aspavientos, sin necesidad de recurrir a fuegos de artificio, sin caretas tras las que esconder una realidad que no les corresponde.
Ese apego a su entorno, a sus vivencias y sus circunstancias, tiene su reflejo desde la propia portada del disco: Elio y Kael en primer plano con Karate detrás y, al fondo, toda la peñita en el marco de los típicos bloques del sur de Madrid. Y termina de cobrar sentido cuando la música comienza a sonar: Acqua Toffana mamaron el hip hop en los noventa y es ahí donde se sitúan sus referencias sonoras y líricas. Busquen Queens en el mapa y márquenlo con un punto rojo.
Perfectamente hilvanado a través de skits integrados en las propias canciones -unas canciones que siempre mueren en modo instrumental, dándoles perspectiva cinematográfica-, 'El Veneno' juega con unos pocos elementos -loops de cuerdas entre lo épico y lo tenebroso, ráfagas de piano entre lo sutil y lo impresionista, saxos que se disuelven entre volutas de humo, scratches con voz propia, beats adustos y seguros, bajos pulsantes, samples usados con cuentagotas- sabiamente dispuestos para dar cobertura a unas historias que van de la vida de barrio y los estados de ánimo (o su carencia) a la crítica social y hasta la alta política.
Versos a cargo de dos de las voces (arrastradas y cortantes como lijas) más personales de nuestro hip hop que, una vez más, anteponen lo que quieren contar, fruto de lo que han visto y vivido, a cualquier otra cuestión. Elio es el MC racial y autodestructivo que te escupe verdades a la cara; Kael más reflexivo, menos directo pero de fondo más oscuro. Y a cuenta de ello te dejan unas cuantas frasazas de esas que revolotean por tu cabeza durante días: "a falta de estrellas, yo conté farolas", "soy reflejo de espejo roto", "anda entre líneas por renglones torcidos", "trabajas bajo el agua ganándote la vida, aguantando el aire en la economía sumergida", "si te crees dragón, se dragón", "cuando el autocontrol no maneja la autoestima, automáticas brindando autoridad divina", "si de verdad manejas tienes la boca cerrada"... Lo cual no evita, al otro lado de la balanza, que de vez en cuando se caiga en el tópico ("aprobé la vida suspendiendo el instituto") y se pase con frecuencia de lo abstracto a lo concreto sin solución de continuidad.
Pecata minuta: Acqua Toffana han dado de esta manera con una obra hermética (apenas tres colaboraciones en todo el disco, todas ellas al micro y de gente cercana), que empieza y termina en si misma anclada a unas determinadas (y evidentes) fuentes de inspiración y les coloca con voz propia en el mapa de nuestro hip hop de manera definitiva a la espera, ya lo decíamos al principio, de más y mejores trabajos.
| Acqua Toffana – 'El Veneno Snippet' |




















