A Ainara LeGardon se le puede perdonar cualquier desliz pero afortunadamente no hace falta. La ex Onion siempre acierta y puede presumir de tener una de las carreras más coherentes del folk/rock español.Para los que la echábamos demasiado de menos tras cuatro años sin grabar nada nuevo y una lesión de espalda que la tuvo bastante alejada de los escenarios en los últimos dos años, 'Forgive Me if I Don't Come Home to Sleep Tonight' (Winslow Lab/Hambre y Ganas, 09) es el mejor ejemplo de que algunas cantautoras patrias juegan en la misma liga que sus influencias extranjeras.
Su tercer disco, el más crudo y desnudo hasta el momento. Y el más íntimo. La voz que ha conseguido enamorar a Geoff Farina se embarca en un recorrido de nueve temas densos, repletos de rabia cada vez menos contenida y donde prima la improvisación (se ha grabado tanto en los estudios Hambre y Ganas como en la sala Moby Dick de Madrid).
Además es un disco de ruptura y de apertura de nuevos caminos. Paco Jiménez sustituye a Chris Eckman como productor y además encara la mezcla y la masterización de un trabajo sobrio y pulido. Alfons Serra (Nisei) también se incorpora a la troupe de LeGardon como batería tras la baja en 2007 de Carlos Torero y se completa con la participación de Javier Díaz-Ena (Dead Capo, Aaron Thomas) a la sierra, theremin y contrabajo.
Con su mezcla de desesperación y rabia, LeGardon ha conseguido una voz propia en un mundo en el que muchas veces se tiende a seguir al rebaño. Árido y oscuro ('Weightless' o 'Sickness') o terroso ('The Morning of the Earthquake'), 'Forgive Me if I Don't Come Home to Sleep Tonight' es el final lógico de una carrera que cada vez se torna más intensa y oscura, y en la que su evidente alma folk se esconde en acabados eléctricos.




















