
A finales del pasado verano, a propósito de su último álbum como A Broken Consort, ya os hablamos de la terrible tragedia que años ha había asolado al bueno de Richard Skelton, el tipo triste de la foto. De su decisión de refugiarse en su propia soledad en la campiña inglesa para dedicarse a crear, en palabras de nuestro querido Luis B, "una música profunda, intensa y desolada".
Dicho y hecho. Desde mediados de década Skelton nos ha ido sirviendo en regulares dosis y bajo distintos nombres -Carousell, Clouwbeck, Heidika, Riftmusic, A Broken Consort o el suyo propio- una suerte de ambient chamber folk que aglutina lastimeras y herrumbrosas cuerdas con arco, guitarras temblorosas, drones ambientales, instrumentos tocados como no se debe, sonidos rescatados de su entorno más próximo (los paisajes de Lancashire), texturas fantasmales y melodías a intervalos.
Una música en la que se dan cita la electroacústica y el post-rock, minimalista en lo formal pero dispuesta a través de capas que terminan confiriendo espesor al resultado. Pero, más allá del análisis técnico, una música de helada y distante belleza, doliente delicadeza, triste hasta el tuétano, de azarosa melancolía y nostalgia teñida de lágrimas. Emociones crudas expresadas en notas con las que expiar el pasado.
Ahora, apenas seis meses desde aquel 'Box of Birch' (Tompkins Square, 09) del que hablábamos al principio y abajo te ponemos un vídeo, Richard Skelton anuncia su regreso con un nuevo disco firmado como tal. Será Type Records, concretamente el próximo 19 de enero, el que lo ponga en circulación bajo el título 'Landings' en una doble edición: CD o vinilo en edición limitada acompañada de un mini-CD con música de Riftmusic. Aunque si quieres darte el gustazo, Sustain-Release Private Press (el sello del propio Skelton) tiene previsto publicarlo en compacto junto a un libro de 96 páginas acerca de West Pennine Moors, lugar de donde dice haber obtenido buena parte de la inspiración para muchas de sus composiciones.
No cabe esperar de 'Landings' sino otra obra embrujada por su entorno y fiel a las coordenadas de anteriores lanzamientos: música selecta para todos los oídos en la que apreciar el detalle (ese acordeón grabado a la vera de un riachuelo una mañana de invierno) y discernir sutiles cambios (una mayor gama instrumental). Pero aquí se la espera con los brazos abiertos y el corazón encogido.




















