
Maneras de envejecer hay muchas. Y mientras unos, léase Jay-Z, se agarran a los nuevos tiempos como a un clavo ardiendo (y se queman, claro), otros -caso de Snoop Dogg- siguen a lo suyo haciendo las mínimas concesiones posibles. De manera que no esperes grandes sorpresas en el décimo álbum del de Long Beach, porque no las hay. El caso es que tampoco las necesita.
Snoop Dogg acaba de ser nombrado mandamás de Priority Records y su primera orden ha sido el lanzamiento de 'Malice n Wonderland' (Priority, 09), su último trabajo discográfico. Lejos quedan ya los tiempos de casa unifamiliar con pequeño patio en la parte de atrás; ahora vive en una mansión con garaje para tres coches y piscina para sus retoños. Posición esta, cabía esperar, que se refleja en sus nuevos raps.
A la MTV le contó lo siguiente respecto a 'Malice n Wonderland', disco recién puesto a la venta en Estados Unidos: "Me siento bien con mi vida. Estoy de celebración, feliz con mi mujer y mis hijos, con la vida en general. (El disco) es simplemente una montaña rusa de lo que se me ocurre mientras hablo". Extrañas palabras de quien siempre ha sido tenido como un hustler de los grandes, imagen que nunca se ha correspondido con su realidad (casado y fiel desde hace tiempo) pero que todos (brillante que es el tipo) nos hemos tragado.
Cercano a los 40, Snoop ha decidido aceptar su nuevo estatus e incorporarlo en su obra artística. A diferencia de otros que se niegan a reconocer el paso del tiempo, el californiano habla en su nuevo disco de lo mucho que ama a su mujer. Aunque, no se me asusten, a lo largo de sus catorce canciones también hay espacio para el party all day long o los gangsta y pimp clichés de siempre.
Musicalmente 'Malice n Wonderland' es un disco que toca diferentes palos sin que por ello pierda personalidad. Snoop se atreve con el crunk de la mano de Lil Jon y tampoco le hace ascos al dirty south en compañía de Soulja Boy; pero sigue habiendo suficientes dosis de g-funk y west-coast sound, cortesía de Dr. Dre o Terrace Martin, como para que no cunda el pánico; asimismo, el ponytail rapper sabe que a estas alturas de la vida hay que mirar por la jubilación y el porvenir de los vástagos, y no olvida arrimarse a la radiofórmula a caballo de The Neptunes o The Dream junto a Tricky Stewart. Incluso se atreve con el jerkin'.
Y, por encima de todo, Snoop Dogg sigue conservando ese flow perruno y taimado que tantas buenas tardes, canuto en mano, nos ha dado.
De manera que su disco número diez tiene de todo y para todos. Y sin llegar a ser una obra maestra, tampoco la caga como ha ocurrido con ejemplos recientes. Además, y al igual que ocurriera con 'Murder Was the Case' en el 94, 'Malice n Wonderland' llega acompañado de un short film protagonizado por el propio Snoop en el que también tienen su papel otros como Diplo o Mayer Hawthorne. Pasen y vean:




















