
Ho Chi Minh huele a fósforo, contaminación, "pho" (una sopa de tallarines que todo el mundo come en la calle) y pescado seco. La humedad es tan elevada que por momentos resultaba algo asfixiante. Nos recogió en el aeropuerto un tal "Phoung", un joven Vietnamita que había estudiado en un colegio especial para superdotados, tremendamente entusiasmado y que quería practicar su español. Nos llevó al hotel y luego a dar una vuelta, ejerciendo de guía turístico como un verdadero profesional. Nos enseño el mercadillo donde se vende toda clase de comida, el estanque de la tortuga, y un largo etcétera del que destacamos el majestuoso edificio de correos, donde trabaja el famoso traductor. Según cuentan, lleva más de treinta años traduciendo cartas del vietnamita al inglés y francés, y viceversa, cobrando poco o nada, dependiendo de la situación económica de sus clientes.
Estuvimos todo el día con Phoung. Por la noche, mientras cenábamos, nos dijo que la forma en la que habíamos estado pronunciando su nombre cambiaba el sentido bastante. Nuestro acento hizo que en vez de decir su nombre, le llamásemos "caca". Pero afortunadamente no le importaba demasiado.
La prueba de sonido fue de lo más extraña, a pesar de la ayuda de Phoung, la comunicación no resultaba muy fluida. El técnico apenas interactuaba, o posiblemente sólo estaba esperando a ver lo que hacíamos. Tal vez no entendía por qué necesitábamos cajas de inyección tocando con un chelo, una viola y un piano, y por eso, a pesar de tenerlas sobre el escenario, no hacía ademán de usarlas. Tampoco había monitores, hasta que el final, tras dialogar un rato, nos enteramos de que sí tenían. Cuando los sacaron, la mayor preocupación era colocarlos en lugares donde no fueran visibles porque, según ellos, no resultaban estéticos (y la verdad es que no lo eran), así es que la productora no hacía más que atusar un enorme ramo de flores que había colocado delante del monitor central para intentar ocultarlo.
El concierto se celebró en el conservatorio de la ciudad. Es un auditorio precioso, con palcos, y estaba lleno de vietnamitas, españoles y hasta incluso de unos cuantos australianos. Tuvimos el lujo de tocar en un escenario grande, con un piano de cola que sonaba tremendamente bien, grande y épico. Josephine comenzó diciendo gracias en vietnamita (suena casi igual al inglés "come on" así que es fácil de recordar) y todo el público se reía como si fuera la mejor broma que hubieran escuchado en su vida. Tocamos un set lleno de entusiasmo (el que nos había contagiado Phoung) y salimos del escenario. Hacíamos un bis de dos canciones (una versión de Sufjan Stevens, 'That was the Worst Christmas Ever'- e 'Igloo'), pero al terminar, la productora del evento nos comentó que es raro salir del escenario y volver otra vez. Dedujimos que no se hace así en Asia, claro.
No hemos podido acceder a Facebook porque está bloqueado en Vietnam. Se supone que tienen un gobierno comunista, pero lo único que hemos visto del comunismo es la censura.
Mares de motos dominan las calles. Álvaro se reía, asombrado. Cuando llegamos, parecía como una procesión o festival de motos, pero no: era un día normal en Ho Chi Minh city. No hay reglas en estas calles, así es que hace falta mucho coraje para cruzarlas porque nadie para, ni siquiera en los pasos de peatones; se limitan a esquivarte, y tampoco se esfuerzan mucho. Pero hasta ahora, no ha habido ningún desastre (¡tocamos madera!).
Dormimos ayer con el sonido intenso de la lluvia tropical, algo que casi nunca se escucha en Madrid. Pudimos comprobar, después de la cena, lo que es atravesar esta manta de agua A PELO...
Ahora ya estamos en Hanoi. Esta vieja ciudad (¡el año que viene cumple 1000 años de existencia!) es tremendamente diferente a Ho Chi Minh, donde predominan los edificios modernos. Hay más árboles aquí; son enormes, y la gente les tiene tanto respeto que hasta llegan a construir los edificios alrededor de éstos con tal de no cortarlos (tenemos mucho que aprender de esto los occidentales...). Hay un lago en el centro de la ciudad, y un teatro de marionetas que iremos a ver el domingo.
Hoy es un día de relax porque no tenemos concierto, pero es casi imposible relajarse en esta ciudad con el ruido de millones de motos usando sus cláxones para conducir, los olores intensos de comidas no identificables, peces todavía vivos volcados de una caja de agua a otra para ser vendidos, tiendas de carteles de propaganda de la guerra contra estados unidos, frutas tropicales deliciosas tanto para la vista como para el paladar, e innumerables vietnamitas haciendo negocios pequeños en la calle (cocinando, vendiendo fruta, realizando diversas labores de artesanía, jugando a las cartas o incluso durmiendo a pesar del ruido tan intenso)...
Y nada más por el momento. ¡Ahora marcharemos a disfrutar de un merecido descanso!





















Comentarios de los usuarios(Pigina 1 de 1)
Petroen 12-01-2009
Que majas son estas chicas. Su disco, un 10.