Una de las razones por las que aún podemos considerar el dubstep un sonido fresco y lozano es porque casi siempre detrás de la humareda nos topamos con un rostro juvenil. Es el caso de Dave Huismans, virtualmente conocido como 2562. Su anterior trabajo 'Aerial' (Tectonic, 08) ya nos embobó, así que su esperado regreso 'Unbalance' (Tectonic, 09) es recibido con las orejas abiertas y bien afeitadas.Si 'Aerial' nos dejó un poco tocados y en la UVI sufriendo el pasmo de un coma profundo, 'Unbalance' nos devuelve a un estado emocional ideal. Menos pesada y nítida esta reaparición. Lo que el año pasado podría resultar demasiado espeso, ahora se diluye, las colchonetas sintéticas se suavizan, los ritmos son más escalonados e incluso es atrevido con segundos de sordina.
2562 demuestra la importancia de su rítmica contemporánea en cortes como 'Yes/No' y 'Narita'. Ambos de inspiración garage, dub y techno traídos a su particular mundo de recortes y sonidos espaciales. El conjunto es sugerente y nada enfermizo. 'Narita' por ejemplo sugiere las sombras de una jungla en la noche, 'Love in Outter Space' un paseo sobre la superficie lunar y 'Escape Velocity' una carrera a medio gas por las callejuelas de un polígono industrial de Detroit.
Apreciamos también un regusto muy perfilado de IDM en algunos de sus nuevos temas. 'Lost', 'Dinosaur' y 'Who Are You Fooling?' están llenos de recovecos y rumores electrónicos. Condensados en detalles milimétricos y un sumario de cambios constantes, desnudos. El sonido está tan estupendamente liberado que no cuesta para nada descubrirlos. En 'Unbalance' se revela también un Dave Huismans que presta mucha más atención a las operaciones con el sintetizador. Arpegios de bajos volantes ('Like a Dream') e innumerables ondas melódicas encajadas virtualmente con las bases.
Recapitulando, el respetado amigo Pinch tenía más razón que un santo, menudo discazo se ha marcado este holandés de La Haya. Futuro prometedor el que nos depara el paralelismo productivo junto a su compatriota Martyn. Después de unos meses algo frenado en ideas -gracias a 2562- el dubstep reaviva la ilusión en este tramo final del año.




















