"Antes, hacíamos música para otra gente y nos gustaba explorar, hacer del pop algo más cool, pero al final simplemente alguien pagaba por ese beat. Es diferente a pertenecer a una escena que te gusta," nos cuenta Karlsson.
Y por eso han creado su propio combo dance-pop, Miike Snow, con un sonido melancólico, denso y accesible conseguido cuando "juntamos todas nuestras ideas en un saco y le agitamos," dice Karlsson. "Hicimos lo que nos resultó más natural porque entonces sí que podíamos hacer lo que queríamos."
Al contrario que muchos grupos de dance-pop, Miike Snow no se sirven de música pregrabada en ordenadores en sus directos, lo cual, vis a vis del público, es un plus. "Creo que es más divertido para el público y más divertido para nosotros", dice. "Algo va mal cada noche, cais siempre. Tenemos muchos aparatos, así que hay muchas cosas que pueden salir mal en el cualquier momento. La última vez que tocamos en Los Angeles fundimos un plomo de todo el edificio."
Desde luego, tocar en directo no es el único aspecto inusual en un concierto de Miike Snow, ya que ambos llevan máscaras sobre el escenario. "Nos inspiramos de otras bandas que trabajaron duro para llegar hasta ahí, cuya prioridad era la música, como Kraftwerk. No les reconocería si me les encontrara por la calle. No es que queramos escondernos, es sólo que es cool cuando la música es lo más importante en una banda," dice Karlsson, aunque a veces no tienen más remedio que tocar a cara descubierta: "el público nos arranca las máscaras!"
El trío editó hace unos meses el vídeo para su single 'Black And Blue,' y Karlsson nos comenta que se guardan bajo la manda remixes de Kings of Leon y un tema inédito en el que colaboran MIA, Santigold y Amanda Blank.




















