Os anunciábamos en la previa que este podía ser un mix de traca. Y lo es. Pero no solo por lo que suena sino también, en buena parte, por lo que conlleva. rupture y Shadetek, Shadetek y rupture: el reencuentro de cuatro manos y dos cerebros sobre tres platos y una veintena de canciones que abren una ventana desde Nueva York a este mundo. Ese que aunque se vaya al carajo conserva todavía un halito de esperanza, una vez dejada atrás la rabia. Graves y voces para hacerte bailar y pensar, pensar y bailar. De Nueva York al mundo y vuelta.No es esta la primera ocasión en la que DJ /rupture y Matt Shadetek colaboran juntos: reciente en el recuerdo queda, por ejemplo, su labor de producción para el álbum de debut de Jahdan Blackkamoore, 'Buzzrock Warrior' (!K7, 09). Pero sí que es, probablemente, la más intensa de todas ellas: frente a lo sencillo que pueda parecer reunir un conjunto de canciones y enlazar unas con otras, rupture y Shadetek se tiraron meses seleccionando las canciones, haciendo las modificaciones necesarias en algunas de ellas en forma de remezcla (hasta cuatro: al final la hecha para Gang Gang Dance) y dotando de sentido al conjunto, para después hilvanarlas todas de un tirón a lo largo de un día de tomas en vivo, sin edits ni trucos de estudio.
'Solar Life Raft' (The Agriculture, 09) hace gala de una heterodoxia estilística que podría llegar a despistar: aquí hay reggea y dancehall (Jahdan Blackkamoore, Babylom System, Pulshar...), dubstep (Cardopusher), wonky (Stagga) y grime (Mizz Beats), todo ellos elementos esperados; pero también cantos corales por parte de Nico Muhly, folk alucinado a cargo de los finlandeses Paavoharju, motivos étnicos (Pumajaw vía Various), spoken word (Elizabeth Alexander), pop raruno (Telepathe) y hasta música concreta a cargo del maestro Luc Ferrari (bien es cierto que en pequeñas dosis).
No obstante, la pareja logra hacer de 'Solar Life Raft' un todo fluido y coherente, con sus subidas de adrenalina y sus bajadas de tensión, sus mezclas suaves y sus transiciones abruptas, haciendo primar siempre el sentimiento de la sesión sobre la técnica. El cemento que lo hace posible es el dub, ese poder del bajo y su eco que ha terminado transpirando en mucha de la música actual. Y son las distintas voces invitadas las que dotan de color, sabor y olor a estos 54 minutos de viaje por el mundo, las que impiden que choquemos contra un muro gris y desprovisto de alma.
De manera que esta es música del mundo con la lengua pegada al asfalto, riddims con los que ejercitar el cuerpo... pero también la mente. Así lo expresan desde las notas interiores del disco -que nos ponen sobre aviso de un mundo inundado, consumado ya el desastre climático- a los textos de las canciones, que oscilan entre la denuncia, la esperanza, la decepción y el recuerdo de revoluciones que no llegaron a serlo. Y esa dualidad es la que hace de 'Solar Life Raft' un mix de traca.




















