El 'Be My Baby' que incluyeron en su fantástico 'Shake It!' (Brixton, 07) era un mensaje en una botella. The Pepper Pots podían sonar soul, igual que podían facturar algunos de los mejores discos de ska y rocksteady jamás compuestos en Europa. Ahora, en su tercer elepé, los gerundenses han vendido su alma al pop negro de las Supremes, Martha Reeves & The Vandellas y la época sesentera de Motown. Pero, más que otro disco de afinado gusto retro, 'NOW!' (Black Pepper, 09) es una nueva razón para levantarse por las mañanas.La fortuna quiso que en este periodo de transición, la banda se cruzara con Binky Griptite, colaborador de Amy Winehouse y uno de los popes de Daptone Records, en un concierto en la Sala Apolo de Barcelona. El de Brooklyn volvió a casa con una maqueta de la banda y, cuando le preguntaron, no dudó en ser el productor del disco, el tercero en la cuenta del combo catalán.
Y poco se puede decir del artefacto que no se haya escrito ya. Vale que el grupo cuida hasta el mínimo detalle: la estética sixtie en la portada, las fotos promocionales, los peinados de su trío de reinas, sus vestidos... Pero es que su música, que al final es lo que importa, suena a clásico desde la primera escucha, como si hubieran destapado una caja con singles inéditos escondida por algún empleado de la Tamla Motown. El secreto, según Griptite, que "tocan los instrumentos correctos y escuchan los discos correctos".
Como han tomado el camino del soul de los 60, 'NOW!' es una colección de once sencillos como once diamantes, pulidos con mimo y esmero. Como curiosidad, sólo la infecciosa 'Time To Live' supera los cuatro minutos, y ha sido elegida como el primer single. Muy difícil acabar de escucharlo y no acabar enamorado de sus armonías vocales y precisos arreglos de tintes clásicos, no volverle a dar al botón del play o salir corriendo en busca de plásticos de siete pulgadas. Una de las sorpresas más gratas de 2009.




















