
Las Impersonal Strikes, refugio para los amantes de la electrónica visceral y outsider, siguen en busca de un hogar estable, un sitio al que llamar casa. Su última mudanza les ha llevado hasta Getafe, donde el próximo 14 de noviembre, a partir de la medianoche, cumplirán esa edad en la que uno ya puede empezar a trabajar. ¿Dónde? En la sala Old School, centro comercial Getafe 3.
Mientras continúan su periplo (travesía en el desierto lo llaman algunos) de sala en sala, las Impersonal Strikes siguen sorprendiendo e impresionando a extraños y propios (lo que es más difícil) con unos carteles sin parangón que se apartan de manera radical de la oferta habitual en las noches madrileñas. A las pruebas me remito.
Por ejemplo, ¿qué decir de Enduser? Cuatro años después regresa a nuestras cabinas una de las vacas sagradas del breakcore mundial, toda una referencia para aquellos con interés en la electrónica de patadón (polirítmico) y tentetieso (sobre una frecuencia de subgraves) que deriva hacia el tiki-taka gracias a sus internadas étnicas y su control de los medios hip hop y jungle. Y eso que, últimamente, anda metido en fregados con tendencia al dubstep.
Pero Enduser (el primero de los dos audios al fondo) no es el único invitado a la fiesta. A su verá estará el británico The Teknoist. Otro alquimista del ritmo charcuteado, del beat que se abre camino a machetazos y la melodía con efectos perjudiciales para el esfínter del oyente. En Ad Noiseam, sello hecho biblia de la electrónica más lefty, lo definen como un cruce entre "el más insano moshpit y las melodías más ingeniosas". Y yo paso de discutírselo. Pinchen el segundo play.
No hay dos sin tres y el triangulo lo cerrará esa noche un habitual en estos saraos: el francés Monster X. Su pasado en una banda metal-gore de doce miembros que incluía casquería sobre el escenario lo dice casi todo. El resto lo completa el saber que se trata de un tipo que construye su propio software, ya que el existente no le vale para dar rienda suelta, ahora en solitario, a sus más bajos instintos musicales. Esos en los que mezcla, como nadie, el groove del electro militante con la paranoia mentalista del breakcore.
Quedan ustedes avisados.




















