
Vamos a hacer que este teclado sangre y prenda fuego. Volvamos al sábado, el día en que fue imposible sentarse a escribir. Lo habíamos dejado en el show del viernes y la celebración con los buenos amigos... El sábado no fue menos. Sólo fue un poco más relajado, porque ya le habíamos pillado el tranquillo al equipo, a la falta de prueba de sonido y a los showcases de escasos cuarenta minutos.
Llegamos a la sala con el equipo (oh!, el magnífico roland!) llega Mark con los ojos como guindillas y la cara larguísima (muy contento en realidad) gritando "¡es vuestra culpa! ¡soy un hombre de 45 años!, I rock and you suck!!", 36 horas de insomnio, llega Paul, nos sentamos en una booth él y yo y dormitamos despiertos como orugas lentas y herbívoras afables, y así hasta que llega nuestro lugar en el show.
Hello, we are Maika Makovski and we've got love in our hearts. El concierto va sobre ruedas, el farfisa suena de muerte conectado a un 800 de pantalla y cabezal, y el pedal de Xarim hace las delicias saturadas del twin reverb. En la audiencia están mis más queridos amigos de una etapa bonita y extraña en esta ciudad, e incluso amigos de más atrás, y me parece tocar para un álbum de fotos por un momento, y luego me pongo muy contenta de que estén allí en tres dimensiones. La guitarra de capo de Volvo antiguo refleja la luz, los chicos están guapísimos en camisa y a simple vista parecemos una familia... pisamos sobre la alfombra del suelo del Fat Baby, que ahoga mis taconeos pero mantiene nuestros pies calientes. Nos vaciamos en un tiempo récord, porque el showcase de cuarenta minutos escasos se hace más escaso todavía al tener que salir dos bandas más a escena.
Es curioso tocar para una audiencia que entiende lo que dices. Siempre le he dado importancia a las letras, pero descubrirlas ante los demás las pone bajo una luz mucho más blanca y escéptica... Estos dos conciertos en NY me han hecho ver, por ejemplo, que casi todas mis canciones hablan de deseo. Es un tema muy amplio -el deseo de conocer, el deseo de marchar, el deseo sexual, incluso el deseo de desear- pero, nota mental, ¿qué hay de lo que hay?
Let me take you down, 'cause I'm going to Strawberry Fields.


















