Jason Molina huye de la palabra "conceptual" en 'Josephine' (Houston Party Records, 09) pero todas sus canciones remiten, irremediablemente, a la muerte de su bajista Evan Farrell en diciembre de 2007. Con él había trabajado mano a mano en la creación de ese disco que ahora podemos escuchar y la tragedia se deja sentir.No es que Magnolia Electric Co. -cuyo único miembro que ha seguido en activo desde que en 1997 lanzasen su primer disco es Molina- hayan sido nunca la alegría de la huerta, pero el dolor, el desarraigo y la tristeza dejan un poso más intenso ahora que nunca.
Ese sentimiento y que este sea su cuarto disco de estudio en la friolera de 12 años marcan la pauta. Se han tomado su tiempo desde que editasen 'Fading Trails' (Secretly Canadian, 06) y se nota.
Esa parsimonia bien entendida recorre los toques soul de 'O!Grace', una excepción dentro de un disco que encuentra sus mejores momentos cuando gira sobre las bases de la americana más clásica como en las preciosas 'Shenandoah' o 'Whip-Poor-Will', y llega a la influencia indiscutible de Neil Young, más presente que nunca en 'The Handing Down'. Desgraciadamente, según avanza el álbum empieza a hacerse demasiado largo. Más que nada porque nadie puede soportar tanta tristeza seguida, por muy bien instrumentada que esté.
Y es que su rock americano clásico llega ahora a un minimalismo extremo donde la varita mágica de Steve Albini en la producción y la grabación en directo son sus mejores bazas, ya que nos desvela la esencia del grupo tal y como se presenta en sus concierto
Ese directo que podremos degustar en la gira Roky Mountais, que comienzan hoy mismo en Cádiz la gira junto a John Doe & The Sadies y The Handsome Family.




















