Vivimos tiempos de confusión en el maremágnum electrónico procedente del otro lado del Canal. Momentos en los que son muchos los productores que se sienten desorientados ante la avalancha de nuevos sonidos regurgitados por el underground. Hay quien, ante tal perspectiva, opta por esconderse en lo más hondo de su propio agujero. Otros, por el contrario, optan por abandonar cuanto antes el barco para enrolarse lo más rápido posible en la nueva moda. Y hay quien, y el olfato nos dice que (DJ) Zinc es uno de ellos, teniendo sus principios no duda en coquetear hasta llegar a mayores con cualquier género que se la ponga morcillona.Por mucho que se le considere uno de los pioneros del jump up -que lo es, y ahí está un incunable como 'Super Sharp Trooper' para demostrarlo-, Zinc nunca ha sido en realidad potro de una sola yegua. A principios de siglo fundó su propio sello, Bingo Beats, y a través del mismo comenzó a ver la luz su producción en materia 2step y garage bajo el alias de Jammin', por mucho que al final terminara convertido en una factoría de drum'n'bass.
No obstante, fue hace un par de años cuando Zinc decidió dejar aparcados los platos para centrarse en un nuevo sonido que lo sacase del tedio al que el drum'n'bass le estaba llevando. Siendo el dubstep demasiado minimalista y narcótico para su gusto, comenzó a fijarse en el fidget house de productores como Switch o Sinden y en toda la nueva ola de UK funky. Según él, en ellos encontraba la excitación que en un primer momento le había llevado al jungle y que creía perdida en el drama actual.
Los primeros frutos de su retiro comenzaron a caer a comienzos del verano a través de su programa en Rinse FM, de una serie de mixtapes colgadas en su myspace y de remezclas como la del 'Bulletproof' de La Roux.; la primera cosecha llegará a finales de mes con un EP de diez temas entre los que aparecen Benga, Sweetie Irie y No Lay, y que incluye una nueva versión pasada por la pipa de su clásico '138 Trek'.
Él lo llama crack house, tanto al disco como al sub-género en sí, y ciertamente las referencias antes mencionadas no van desencaminadas: Zinc ha bajado el tempo de sus producciones y las ha hecho más profundas; pero también lo ha sembrado de MCs y tersas voces r'n'b, de pitidos y sirenas rave y, sobre todo, de breaks remarcados y bajos gordos y maleables como flanes. Todo lo cual, por cierto, le lleva a retornar al principio, a aquel jungle que tanto compartía con el primer house.
House con esteroides para tus bailes invernales.




















