Cuando pasan cosas como estas, la reunión en un mismo disco de dos raperos emblemáticos de la ciudad de Nueva York, Buckshot y KRS-One, uno siempre puede hacer cávalas sobre lo que podría haber sido de este mismo proyecto hace una década y media, cuando la juventud todavía salía por la garganta de sus protagonistas. Pero 'Survival Skills' (Duck Down, 09), nos guste o no, es el aquí y ahora de estos veteranos del micro. Dos tipos capaces de demostrar, en esta entretenida colección de canciones, que los años no pasan por sus cualidades técnicas y que, cuando las ideas parecen gastadas, la unión siempre hace la fuerza.
Eso último va más por KRS-One, un nombre demasiado sagrado en este juego como para ser mentado en vano y que, sin embargo, tal vez ha sacado demasiados discos en demasiado poco tiempo. Junto a Buckshot y su voz de terciopelo, el MC que fuera el 50 por ciento de Boogie Down Productions se redime por la vía que mejor le representa, la del rap de pico y pala. El que se lleva haciendo toda la vida: bajo, bombo, caja y textos de "os voy a explicar porqué soy el mejor y porqué vosotros no valéis ni para sacarme brillo a las zapatillas".
Y, para no dejar duda alguna, esa apuesta queda bien aclarada en los textos de los dos primeros cortes. 'Robot', que además sirvió como single adelanto, se suma a la cruzada de Jay-Z en contra del auto-tune, ese procesador de audio que tamiza las voces de MCs, ídolos del reggaetón... De ahí en adelante, también se pondrán temas sociales y políticos encima de la mesa. Como en 'Running Away', uno de los puntos álgidos del repertorio con KRS-One tan encendido como la Antorcha Humana.
Una docena de voces amigas y el trabajo de diez productores que consiguen un tono común a lo largo de todo el artefacto completan el asunto. Y, aunque hay un claro bajón de calidad al final del segundo acto, las tres últimas canciones contienen suficientes reservas de dinamita como para dejar al oyente satisfecho.
'Survival Skills' no pasará, ni mucho menos, a los anales de la música hip hop. Pero si la asociación se mantuviera, quién sabe, podría darnos muchas alegrías.




















