El pasado 31 de agosto salió a la calle la nueva entrega de Masters of Reality, la banda del gurú del desierto californiano Chris Goss. Con una formación siempre cambiante, como pasa con Trent Reznor y Nine Inch Nails, Goss hace y deshace a su antojo en su personalísimo mundo de psicodelia, blues y distorsiones marcianas. 'Pine/Cross Dover' (Mascot, 09) son dos discos en uno o un sólo disco con dos caras bien diferenciadas, según cómo se mire.Volviendo a los aires del experimental 'Welcome to the Western Lodge' (Brownhouse, 99), las cabezas de Frank Zappa, Queen, David Bowie e incluso Kraftwerk, asoman en un conglomerado en el que sigue habiendo espacio para referencias básicas para Chris Goss como Cream, Led Zeppelin o Black Sabbath. Dejando de lado las guitarras acústicas y sin escatimar efectos y extrañas sonoridades, las cinco canciones de la primera mitad del álbum, titulado 'Pine', fluyen como una mini-obra conceptual en la que los singles más radiables son 'King Richard TLH' y 'Always'.
La segunda mitad, 'Cross Dover', es menos experimental y mucho más rock con canciones en las que las estructuras de estrofa y estribillo quedan más definidas. Manteniendo de nuevo el espíritu de su a menudo infravalorado 'Welcome to the Western Lodge', encontramos grandes guitarras, coros y melodías. 'Up in It', 'Dreamtime Stomp' y 'Testify to Love' son las piezas más pegadizas frente a la zeppeliana 'Rosie's Presence' y el blues pantanoso de 'The Whore of New Orleans'. Como colofón, Goss y sus muchachos se explayan en 'Alfalfa', una improvisación en la que parece que Can estuviesen flirteando con el blues.
Si nunca te has adentrado en la música de este grupo, 'Pine/Cross Dover' puede ser tan buen comienzo como cualquier otro de sus discos.




















