Por mucho que luego evolucionaran hacia un neurofunk más sutil y orgánico, Ed Rush & Optical (sobre todo al primero, a partir de aquel 'Torque' de mediados de los noventa) tendrán que cargar para siempre con el sambenito de haber sido los responsables de la huída de las chicas de las pistas de baile drum'n'bass. Argumento un tanto machista (como si ellas no pudieran disfrutarlo) que se basaba en el tono fiero y agresivo de unas canciones a mayor gloria de la poliritmia speedica, las líneas de bajo tremebundas que devastan todo a su paso, las atmósferas viciadas y los breakdowns tuercenucas.
Después del experimento con gaseosa que supuso 'Chameleon' (Virus Recordings, 06) -disco de crossover por momentos infumable- el dúo de West London regresa ahora con su tercer álbum. Un 'Travel the Galaxy' (Virus Recordings, 09) con el que, ellos mismos lo anuncian, pretenden regresar a los tiempos del primero, 'Wormhole' (Virus Recordings, 98).
Es decir, a la ciencia ficción sampleada o imaginada, la oscuridad malsana, los aldabonazos industraloides y las escenas de un futuro nada halagüeño; a un sonido grueso, masivo, implacable que no hace prisioneros; a los angry rollers ('Chubrub'), los ritmos pesadísimos ('Snaggletooth'), al sonido cerdo ('Titanium'), a querer joder con tus neuronas a toda costa ('Move It').
En definitiva, al lugar donde estaban una década antes. En efecto, escasos son los signos de renovación o evolución en 'Travel the Galaxy', con la posible excepción del house a la velocidad de la luz de 'G-Force Jesus'. Sin embargo, Ed Rush & Optical han dado en el clavo a la hora de conceder lo que se les pide: música para bailar sin descanso mediante un sonido frío que, no obstante, consigue abrasar la pista.
Y en eso, señores, siguen siendo únicos.




















