
Es curioso recibir tapones para los oídos en un festival de rock, pero vistos los debelios que alcanzó la actuación de My Bloody Valentine en un abarrotado escenario Estrella Damm, finalmente no sorprende tanto. Ellos tampoco sorprendieron como se esperaba, con mucho pregrabado y poco juego en directo. Aquí va el resumen de la jornada de ayer.
Empezamos el día prefiriendo ver a Women antes que a La Bien Querida, que desgranaron en directo su álbum homónimo con más pena que gloria. Continuamos con Magic Markers, empeñados, y con razón, en actualizar la explosiva mezcla de ruido, caos y melodía de Sonic Youth.
Mientras, The Vaselines repasaron sus clásicos –'Son Of A Gun', 'Rory Rides Me Raw' y 'You Think You're a Man' incluidas- en un ejercicio de nostalgia bien ejecutado. Lightning Bolt, muy solventes en directo, dieron un recital de ruido a base de bajo y batería y micrófono entre los dientes que ya quisieran My Bloody Valentine. Yo La Tengo hicieron un concierto correcto, sin causar mayor estupefacción, quizá por la cantidad de veces que les habíamos visto por estos parajes.
Bowerbirds emocionaron con sus canciones, tanto como le hubiera gustado hacer a Andrew Bird, que vino solo y a pesar de tener muchos y muy buenos recursos, no consiguió hacerle justicia a sus canciones. Entre medias nos escapamos a ver a The Jesus Lizard, justo para ver un poco del stage diving de su infatigable frontman.
Phoenix hicieron bailar al personal con una descarga de hits infalibles, pero cuando acababan con 'Rome', ya íbamos a coger sito para ver a My Bloody Valentine, que llenaron con su distorsión hasta el más mínimo recoveco de un Fórum abarrotado para verles.
Ponytail descargaron toda su energía en un concierto más que divertido que animó al personal tras el chasco MBV y The Horrors pasaron con más pena que gloria, lo que nos llevó con acierto a pasarnos a ver a Wooden Shipjs -toda una fiesta- mientras Aphex Twin servía a destajo beats desde sus platos en el escenario Rockdelux.
La noche la acabamos con la decepción de Wavves, que no supo alcanzar en directo el calibre de su disco, a pesar de que Nathan Williams tuvo el apoyo en directo de Ryan Ush. Faltó garra, mucha garra.
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