La música avanza al mismo tiempo que se repite. Los que ya tenemos tres décadas a nuestras espaldas sabemos bien esto que cuento. Impresionaba de chico ver cómo volaban los bajos de esos pantalones de los que venían de bailar The Bee Gees o Boney M. Más tarde cómo las discotecas se convertían en puros gimnasios llenos de cintas de pelo, muñequeras, mil accesorios...
Empezamos retorciéndonos con The Pointer Sisters para acabar celebrando el fin de semana con el 'Pump Up the Jam' de Technotronic. Tricotar la pista con bombachos con el vertiginoso 'Can't Touch This' de MC Hammer. Nos la dimos de chicos malos rompiendo pantalones como los reyes del playback Milli Vanilli. Aún seguimos enseñando el culo marcando a la nena como Eminem o N.E.R.D. Hasta nos lo pasamos pipa rebozando colores y fosforescencias en las macro fiestas de trance, o camuflados en pantalones militares con el jungle. Y podría seguir, esto no son más que mínimas muestras. Las justas para demostrar lo sana que es la música y el decidir no andar desnudos por la vida gracias a ésta.




















