Cuando los más grandes siguen facturando discos con la misma energía, ilusión e ingenio que cualquier joven músico de talento, uno se da cuenta de que, mientras hay vida, hay esperanza. Da gusto pinchar 'Fork in the Road' (Reprise, 09) y comprobar que Neil Young, una vez más, lo ha clavado. Si tienes que hacer algún largo viaje por carretera, asegúrate de llevar este disco en la guantera. Será un viaje muy especial.Y es que palabras como "motor", "carretera" o "combustible" se dan la mano con nombres de ciudades norteamericanas y marcas de coches en un disco que se inspira directamente en el propio vehículo de Young, un Lincoln Continental del 59. ¿El 'Gran Torino' musical del año? Quizá, pero Young parece tener un por qué para todo: lleva varios años remodelando su coche para que funcione únicamente con electricidad. El prototipo protagonizará un documental que intentará saciar la sed de petróleo de Estados Unidos acercando al gran público a nuevas fuentes de energía alternativa.
Vale, muy bien, pero ¿y la música? Pues tenemos diez canciones que llevan el sello Neil Young tatuado desde las estrofas a los estribillos. Abunda la distorsión y una poderosa base rítmica se encarga de marcar el tempo sobre el que Young nos conduce a lo largo de su particular autopista. Sin entrar a la primera escucha, no hay más que pincharlo otro par de veces para engancharse y ponerlo en la sección de mejores discos de rock del año. Por nombrar algunas, un servidor de ustedes se quedaría con 'Just Singing a Song', las rocanroleras 'Johnny Magic', 'Get Behind the Wheel' y 'Fork in the Road' o las más reposadas 'Off the Road' y 'Light a Candle'. En serio, Dios salve a Neil Young.
Os dejamos con el vídeo oficial de 'Get Behind the Wheel'.




















