Habrá que ir concediéndole a Martyn, de una vez por todas, el mérito de haberse hecho con un mundo propio dentro del universo electrónico. Y aplaudirle, digo yo, después de semejante viaje: del drum'n'bass líquido (con esporádicas escapadas hacia su vertiente más cortante) elaborado a mediados de década para Revolve:r hasta llegar (creando para ello su propio sello: 3024) a un momento, el actual, en el que la etiqueta dubstep se le queda cani y un palabro como dubtec no termina por delimitarlo del todo.Momento que viene definido por la suma de factores de 'Great Lengths' (3024, 09), su debut en largo. Un disco de sonido fluido y refinado, que no va más allá de los 150 bpms en su afán por rellenar todo hueco en la canción. Sin las estridencias que suelen acompañar al dubstep y el techno, y aun así presidido por la estampa de un bajo del tamaño del monte Fuji y dispuesto a ponerse terco cuando se le requiere.
Aparte de 'Vancouver' y 'Natural Selection', todo es nuevo en un 'Great Lengths' dividido en dos por la cadencia al piano de 'Bridge'. Tema que efectivamente sirve de puente entre una primera parte donde priman las texturas y los juegos de teclados, y una segunda en la que el aspecto rítmico gana en impronta y complejidad mientras las atmósferas se vuelven más oscuras y viciosas.
Esa supuesta cara A se queda con las dos joyas de la corona: la cálida y muy sensual 'Right? Star!' con una línea de bajo que es pura adicción y unos pads que lanzan guiños a Chicago y Detroit; y la bellísima y delicada 'These Words' gracias a la voz de dBridge, en perfecto contraste con esos graves infecciosos. Antes y entremedias quedan para su disfrute la emocionante y pastoral, pero también obsesiva y algo borrica (ese bombo), 'Seventy Four'; o ese suspiro con Jamaica on my mind que se escapa en 'Little Things' por no hablar de la solemnidad un tanto wonky de 'The Only Choice'.
Lo anterior no quiere decir que la cara B, de ascendencia más garagera e intenciones más disipadas, quede a la zaga. Los ritmos se rompen, las voces se esconden ('Far Away'), los teclados son más pesados ('Elden St.'), aparecen resonancias étnicas ('Is this Insanity', junto a Spaceape), los ecos se multiplican ('Hear Me') y, sorprendentemente, hasta hacen acto de aparición unas cuerdas ('Brilliant Orange'). Todo lo cual no hace sino añadir brillantez, amplitud y profundidad al conjunto.
Como ven, mucho hay que cortar en 'Great Lengths'. Trabajo que nos depara alegrías instantáneas para largo pero que al mismo tiempo esboza un futuro prometedor de la mano de Martyn. He aquí un esbozo del mismo:




















