Aunque ahora afincado en Barcelona, Grey Filastine nació en Seattle. Y sí, estuvo allí en noviembre del 99. Hombro con hombro con todos aquellos que se enfrentaron a la policía y apedrearon al Starbucks. Experiencia con la que estrenó la Infernal Noise Brigade, proyecto colectivo que hasta el 2006 puso banda sonora (muy tribal) a sucesivas manifestaciones antiglobalización alrededor del mundo. Una idea, la de unir política y percusión, que luego ha desarrollado y ampliado como Filastine aunando tecnología digital y conocimientos adquiridos entre viajes (India, Brasil, Marruecos...) e investigaciones.
Experto percusionista y esponja que absorbe influencias al vuelo, Filastine se enmarca dentro de esa electrónica leftie que se echa el mundo a la mochila: del Caribe a los Balcanes, de Bollywood a las calles de Nueva York, de un club berlinés a las llanuras australes o los desiertos arábigos.
Colores de la aldea global que el norteamericano teje entre la paranoia rítmica del breakcore (sin su malsana velocidad), amasa en la densidad humeante del dub y hace verbo a través de las arengas (esta vez políticas, cómo no) del hip hop.
Quien ande con la curiosidad picada tras leer estas líneas, que se acerque al reciente 'Dirty Bomb' (Soot, 08): su segundo largo para el sello de DJ/rupture y donde el compendio anterior vuelve a mostrarse en todo su esplendor. No sin antes, por favor, echarle un vistazo a cómo se las gasta el amigo en directo:




















