Con más de una veintena de discos en estudio y tres décadas en la carretera, Lemmy y sus Motörhead poco pueden sorprender. Y nadie lo quiere tampoco. Lo peor de repetir su efectiva fórmula es que difícilmente podrán sacar ningún clásico moderno y que sus últimas entregas a penas gozan de reconocimiento. Su mito vive del directo.
Lo cierto es que siempre que nos apetezca escuchar a Motörhead vamos a recurrir a sus primeros discos o a 'No Sleep 'Til Hammersmith' (Sanctuary, 81), por lo de recopilar en él la mayor parte de sus hits. Y, con ello, cometeremos el error de perdernos a un grupo que vive una segunda juventud en estudio.
'Kiss of Death' (Sanctuary, 06) ya fue una agradable sorpresa y el nuevo, este 'Motörizer' (SPV Records, 08), sigue por la misma senda. Cierto es que no hay ninguna evolución, pero ¿cuándo importó esto con Motörhead?. Lemmy y Phil Campbell hacen lo que mejor saben hacer: rockear al más puro estilo Motörhead.
Rockear con ese boogie característico, donde la peculiar voz de Lemmy Kilmister impone sus reglas sobre la potente base rítmica y los acertados solos de guitarra de Phil Campbell. Haciendo gala de su gamberrismo alcohólico -'Runaround Man'-, del espíritu punk que siempre les ha acompañado -'Rock Out'-, o de la lentitud y densidad que se ha ido apoderando de ellos -'One Short Life'-... es decir, haciendo un álbum 100% Motörhead que tardará semanas en salir de tu reproductor. No se les puede pedir más.
Motörhead: 'Rock Out'




















