Uno de los discos que más tiempo y dinero ha costado en la historia del rock, ha levantado una expectación sin precedentes. Como no podía ser de otro modo, con Axl Rose todo es excesivo. Y así es como suena en general el nuevo álbum de Guns 'N' Roses. Exceso de producción y exceso de arreglos, aunque no más que aquellos grandilocuentes 'Use Your Illusion'. Es por eso que no hay por qué no disfrutar con un álbum que comienza con dos temas tan ochenteros como 'Chinese Democracy' y 'Shackler's Revenge'.
El primer bajón es 'Better', un medio tiempo con maquinitas, seguido de 'Street of Dreams', con piano a lo 'November Rain'. 'If the World' es el segundo descenso, en plan Chambao y con una voz de Axl irritantemente aguda.
El ecuador del disco nos sume en un mar de medios tiempos: 'There Was a Time' y 'Catcher in the Rye', un tema muy glam. 'Scraped' recuerda a Living Colour mientras que 'Sorry' es una balada con toques psicodélicos. La traca final se compone de temas muy 'Use Your Illusion', a pesar de la empalagosa 'This I Love' y la desconcertante 'IRS', para rubricar con el épico medio tiempo 'Prostitute'.
Axl Rose es un tipo con una gran voz, una mente muy abierta, mucho talento y un montón de dinero. Eso sí, como todo hombre poderoso que se precie, no tiene a nadie que le diga cuándo la está cagando, y es por eso que este álbum tiene escandalosos altibajos. ¿Lo positivo? Axl ha conseguido que todo el mundo se paralice con la salida de un disco al mercado. Eso, amigos, es casi un milagro hoy en día.




















