
Los Angeles, 1976: Lo mejor de ésta gira de David Bowie era la iluminación del escenario, una de las más increíbles que he visto jamás. Era una luz blanca, muy clara y limpia, y si había algún tipo de significado metafórico detrás del diseño, no me importaba. Fue un concierto en el que tomar fotos fue superfácil y divertido. La foto refleja perfectamente cómo me gusta que sean las fotografías de espectáculos en directo: limpias, sin distracciones y muy dramáticas.




















