El bluesman Robert Johnson le vendió su alma al diablo para ser mejor guitarrista y tiempo después, habiendo conseguido sus propósitos, fue asesinado en un bar de mala muerte. Twiggs Lydon, el roadie de Allman Brothers Band, mató de una puñalada a un promotor que no quería pagar a la banda y salió casi impune del sucio asunto. Con el tiempo, el roadie sureño también pagó por su pacto con el rock muriendo en un accidente en 1979.
Escuchad cómo le canta Robert Johnson a Lucifer en 'Me and the Devil Blues'.




















